Villa Romana De La Olmeda

Se trata de una gran mansión de finales de la época romana, situada en Pedrosa de la Vega, en la provincia de Palencia, descubierta en 1968 cuando realizaba unos trabajos agrícolas el propietario de las tierras donde se ubica, D. Javier Cortés, que en 1980 la donó a la Diputación de Palencia. Esta villa fue inaugurada, después de llevar a cabo un ambicioso proyecto arquitectónico, el 4 de noviembre de 2009 por S. M. la reina Doña Sofía. Hoy en día es una de las mejor conservadas y referente cultural de España e incluso de Europa.

Las habitaciones y dependencias de la villa se distribuyen en torno a un patio rectangular, con cuatro galerías de mosaicos. Tiene cuatro torres en los extremos, dos octogonales en la fachada sur y dos cuadradas en la fachada norte. El patio en origen fue un peristilo pero más tarde se sustituyeron las columnas del lado sur por una arquería de ladrillo y los restantes lados se cerraron con muros. Por su parte, el edificio de los baños, unido a la vivienda a través de un corredor, presenta dos zonas: por un lado una gran habitación circular, cuyo uso se desconoce, y por otro el vestuario, a través del cual se accede a las distintas salas de baño: frigidarium, tepidarium y caldarium. Entre los restantes hallazgos cabe destacar las tres necrópolis encontradas, que han proporcionado más de 700 tumbas pertenecientes a distintos periodos y abundante material arqueológico gracias a los ajuares.

El mayor atractivo de la villa lo constituye el conjunto de mosaicos que cubren sus suelos, considerado como uno de los más importantes de España; elementos geométricos, vegetales y figurativos se combinan y repiten con gran profusión. De todos ellos destaca el mosaico situado en la gran sala de recepciones, compuesto por una gran cenefa y una escena central con tres temas distintos: la leyenda del descubrimiento de Aquiles por Ulises, cuando el primero estaba oculto en la isla de Esciros, una escena de caza y una cenefa en la que aparecen varios medallones con retratos y una representación de las estaciones del año.

Muy cerca se encuentra la villa de Saldaña, que posee, además de las ruinas del castillo, una plaza vieja con soportales medievales con restos de capiteles y columnas romanas, casas señoriales y con encanto. La casa torcida, hoy reconvertida en restaurante, es uno de los edificios más singulares, al igual que el palacio del marqués de la Valdavia, repleto de escudos y clavada en una cabezuela del tejado una pata auténtica de oso. A pocos metros, la Iglesia de San Pedro, que es sede del Museo Monográfico de la Villa Romana de la Olmeda, donde se exponen restos arqueológicos, útiles, armas y herramientas utilizadas en las batallas y en el trabajo de la tierra. La visita a este museo es obligada para tener una visión general del conjunto de la Villa.

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